jueves, 15 de noviembre de 2012

Experiencias con el dibujo

El primer trabajo trató de dibujar  a una persona del sexo opuesto pero con los ojos cerrados. Nos dimos cuenta, de que a la hora de estar con los ojos cerrados e interpretar algo, nuestra mente representa aspectos muy concretos de aquello que queremos dibujar.
El segundo trabajo consistió en dibujar un paisaje a través de una descripción por parte de nuestro profesor. Resultó muy curioso, al finalizar el dibujo, darse cuenta de que cada uno interpretaba de forma diferente la misma información.
El tercer trabajo trataba de dibujar nuestra propia mano. Teníamos que poner la mano en una determinada posición y representarla con la otra en un papel.
El cuarto trabajo consistió en dibujar un árbol a través de manchas. Con un lápiz blando pintamos bastante en el papel y con la yema del dedo frotábamos la mancha, ese fue nuestro lápiz personal el cual nos permitió expresarnos libremente. Al principio resultaba una manera muy rara de dibujar y parecía que no conseguiríamos un dibujo final comprensible, pero fue tan divertido que aparte de dibujar el árbol, acabamos pintándonos las caras.







El último trabajo se trató de dibujar una secuencia de dibujos a través de un espejo en una fila de 5 personas. El profesor le dijo en secreto a la primera persona que formaba la fila, el dibujo que tenía que realizar, y en cadena, con nuestro espejo, nos teníamos que fijar en el dibujo del compañero del al lado. El resultado fue muy gracioso, ya que se podía observar la transformación del dibujo desde el primero hasta el último y la diferencia que había entre estos. Había elementos que se perdían, otros aparecían al final con un mayor protagonismo, otros cambiaban su orientación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario